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¿Por qué es tan bueno Antonio Pintus?

I. M.
Actualizado:04/06/2021 17:30h
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En el Real Madrid han echado de menos a Antonio Pintus (Torino, 1962) desde que abandonó Valdebebas. Nunca se vio al equipo blanco en mejor estado de forma que bajo la preparación física del italiano. Importante en las tres Copas de Europa consecutivas y tras ganarlo todo en Madrid, en 2019 volvió a su país para trabajar en el Inter de Antonio Conte. La plaga de lesiones de esta temporada y la poca confianza que el club tenía en
Gregory Dupont han precipitado su vuelta. Hoy ya es oficial,
Antonio Pintus vuelve al club de Chamartín.

Pero, ¿por qué es tan bueno el preparador italiano? En su primera época en la capital española se escribieron ríos de tinta sobre el ‘método Pintus’. El método en sí es simple, un clásico entre los preparadores físicos italianos que se criaron en los setenta: pretemporadas infernales, trabajo sin balón y entrenamiento aeróbico. El objetivo es formar una base física de fuerza y, sobre todo, resistencia en el futbolista que le posibilite competir al máximo en las exigentes temporadas de dos partidos por semana. «Creemos que sólo trabajando con el balón puedes poner en forma a un jugador. Pero también creemos que tienes que trabajar sin balón porque los jugadores son atletas también. La técnica hace la diferencia, en mi opinión. Pero si tienes a dos campeones al mismo nivel técnico, el que corra más rápido será mejor», declaró Pintus cuando militaba en Olympique de Lyon como ayudante de Didier Deschamps.

Al futbolista común no le gusta la idea de entrenar sin botas de tacos; peor aún si no ve ni rastro de pelota. Es aquí donde nace una de las mejores características del transalpino, su psicología. Al jugador, como a cualquier ser humano, necesitas convencerlo para que cambie de opinión y para que trabaje agusto y convencido de que está haciendo lo correcto. Este ejercicio emocional lo consiguió Zidane en el plano técnico-táctico, los jugadores mataban por él. En el ámbito físico, eso mismo logró Pintus. Los jugadores respetaban su metodología, creían en ella y respetaban su figura (eran habituales las carantoñas en el entrenamiento, los toquecitos en su calva). El Bernabéu nunca presenció a un Marcelo y a un Isco en mejor forma. La final de Cardiff (2017) fue el culmen de exuberancia física de aquel Real Madrid: 4-1 a la Juve con tres goles y un recital en el segundo periodo. Además, en esta época, las lesiones del club blanco llegaban a la enfermería con cuentagotas (salvo el caso de Gareth Bale).

Casualidad o no, bajo la preparación física de Pintus algunos de los mejores jugadores de la historia han rendido a su máximo nivel. A los ejemplos de Zidane y Deschamps hay que sumar a Roberto Baggio que ganó el Balón de Oro en 1993, cuando ambos coincidieron en la Juventus. Otros jugadores, como Vieri, Dybala, Terry o Nedved también impresionaron bajo sus órdenes.

Es cierto que Pintus tiene una gran trayectoria. Sin ir más lejos, ha pasado por la Juventus, el Chelsea, el Inter o el Mónaco que eliminó al Madrid en las semifinales de Champions de 2004. Así, aparte de infinidad de títulos nacionales, el turinés suma cuatro Copas de Europa (una con la Juve y las tres seguidas con el Real Madrid) y dos subcampeonatos (el de la Séptima con la Juve y la final perdida con el Mónaco ante el Oporto de Mourinho).

La sobriedad alpina regresa a Valdebebas. Vuelven las zapatillas de correr, las dobles sesiones, los veranos infernales y, quizá, la forma óptima a la plantilla del
Real Madrid.

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