27.7 C
Santo Domingo
InicioEconomíaUna potencia posible / Análisis de Ricardo Ávila

Una potencia posible / Análisis de Ricardo Ávila

La frase se le atribuye a Lucy Larcom. “Aquel que planta un árbol, planta una esperanza”, escribió la maestra y poeta estadounidense fallecida a finales del siglo XIX.
Dicha afirmación refleja a su manera el anhelo proveniente de un evento que concluyó la semana pasada. ‘Colombia: potencia forestal sostenible’ fue el título del webinar organizado por Planeación Nacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y la firma Estrategias C & C, a lo largo de tres jueves sucesivos.

(Lea también: Los matices de los ‘ricos’ de 10 millones de pesos en Colombia).

if (typeof gamObject !== «undefined») {
gamObject.display(«gpt-slot-9343»,
«inread»,
«inread»,
«inread»
);
}

Con participación de expertos nacionales y extranjeros, representantes del sector privado, la academia y funcionarios, el ejercicio volvió a poner de presente la inmensa oportunidad que representa para el país el desarrollo de un sector respecto al cual cuenta con condiciones naturales únicas. Justo cuando está a punto de comenzar un nuevo gobierno que les quiere apostar al campo y la diversificación productiva, resurge una opción que aportaría enormes beneficios en múltiples frentes.

No es la primera vez que dicha posibilidad aparece. Al menos desde 1974, el asunto ha estado en la mira de las políticas públicas. Inicialmente el desaparecido Inderena y posteriormente el Ministerio del Medio Ambiente han formulado programas que se han traducido en documentos Conpes, resoluciones, decretos y leyes, a lo largo de casi medio siglo, fuera de los diferentes planes de desarrollo de cada administración.
Sin embargo, la realidad es desalentadora. Frente a un potencial de algo más de siete millones de hectáreas que podrían contener plantaciones con propósitos comerciables, el inventario actual apenas supera el medio millón.

Para colmo de males, la madera proveniente de zonas deforestadas ilegalmente abastece cerca del 40 por ciento del consumo. Una parte importante de las 178.000 hectáreas de bosque que desaparecieron el año pasado se destinó al llamado mercado informal, que de paso acaba de manera irreparable con la biodiversidad.

Revertir parcialmente ese deterioro es imperativo, desde múltiples puntos de vista. En materia ecológica, sería la forma adecuada de cumplir con los compromisos internacionales en materia de emisiones de gases de efecto invernadero.

Por su parte, en el ámbito social aparecerían nuevas fuentes de empleo, con énfasis en las zonas más apartadas de la geografía. Para las comunidades indígenas o afrocolombianas, surgiría una posibilidad de mejora en la calidad de vida, mientras se preservan las cualidades del territorio.

Y en lo que atañe a la economía, la lista es larga y comprende exportaciones, sustitución de importaciones (hoy la balanza comercial del ramo es deficitaria) y encadenamientos que les servirían a múltiples industrias, desde la construcción hasta la fabricación de pulpa y papel. Las llamadas soluciones basadas en la naturaleza están en auge y Colombia tiene cómo proveerlas, comenzando por este capítulo.

Productores que han respondido a señalamientos de la SIC por lactosuero
Parmalat responde a investigación de la SIC por lactosuero
La vez que Don Julio, de almacenes LEY, estuvo desempleado por dos años

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo mejor de la semana

Lea también