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El espíritu innovador no emprende la retirada

Alexia Columba Jerez
Actualizado:27/06/2021 04:28h
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Los mayores son cada vez más los puntos ciegos de las empresas y los criterios de contratación. Un edadismo o discriminación por edad que va contra unas cifras que indican que la población sénior es una fuerza constructiva útil para el talento y un activo fundamental para la estabilidad económica. No hay edad para las buenas ideas. Lo confirman algunos emprendedores con vocación innovadora que han sido capaces de seguir lanzando nuevos proyectos superada la barrera de los 60 años.

A la pregunta de en qué se diferencia un emprendedor de 20 años de uno que ya está en la edad de la jubilación, Enrique Poveda, cocreador de la startup Lifeneedle, es claro: «En general las dificultades son las mismas si emprendes con 20 que con 50, es como ir río arriba, lo que hace viable una idea es la pasión y conciencia que uno tenga, emprender es un proyecto de vida. Con los años uno gana en confianza con los inversores y ante el mercado. La vida va haciendo como con los vinos, los decanta y se queda con la intensidad de una buena cosecha».

Carlos Molina, CEO de 50Pro y jurado en los premios +50 que apoya y forma a emprendedores sénior, reconoce que una gran parte de su vida se ha dedicado al emprendimiento y los tortazos se los ha dado de verdad. Establece que la gente que sale de las empresas con 55 años, y dada la esperanza media de vida le quedan otros treinta años. En ese tiempo es fundamental mantener un interés profesional o un objetivo para combatir el síndrome del jubilado o del parado, momento en el que la gente se ve inútil, sin nada interesante a la vista por hacer.

Además en el mercado se piensa erróneamente que la gente joven es la que más emprende. Los emprendedores sénior tienen tres veces más posibilidades de que su negocio salga adelante que los de la gente joven. «La gente joven tienen buena disposición, conocimientos digitales, pero no necesariamente bagaje en los temas clave para el emprendimiento. El sénior tiene experiencia, contactos y un colchón económico. Por tanto, los emprendedores de más de 50 tienen un 50% de más éxito frente al 20% del caso joven, y están emprendiendo más que los de menor edad», comenta Molina.

Sin embargo, Molina afirma que uno de los graves problemas del mundo laboral en España es la falta de predisposición de las personas para emprender. Tanto la gente mayor como la joven deberían pensar es si tienen las habilidades, porque rechazar de plano el tema del emprendimiento repercute en que haya pocas capacidades de desarrollar ideas singulares y potentes en el mercado. Antes de la pandemia había más de un millón de personas mayores de 54 años que llevaba más de cuatro años en el paro. Por tanto, el responsable de 50Pro dice: «La gente no debe seguir esperando, debe tomar la iniciativa».

Lo que aporta el sénior

50Pro llegó a organizar un congreso de emprendimiento intergeneracional y confirmaron que es de ahí de donde salen los mejores equipos, y en ese tándem los sénior aportan templanza en escenarios de crisis, sopesando los pros y contras de los nuevos retos y disponen de más tiempo para dedicarlo al proyecto lo que supone una garantía de confianza. Además un cuando una persona mayor comienza su proyecto no tiene padres a los que acudir si el emprendimiento no funciona, eso supone que se la juega en un 100% y la capacidad de resistir es enormemente importante.

Esta es también la creencia de Leopoldo Abadía que considera que él mismo ha sido un “emprendedor”, trabajó como profesor durante 31 años, se le ocurrió montar una empresa de consultoría que duró 20 años. Y en 2009 se hizo famoso por un artículo `La crisis ninja´, en este último tramo matiza que simplemente se apuntó al carro, en este caso fue un emprendedor sin querer. Actualmente como presidente del jurado de los premios +50 de Generación SAVIA le sorprendió la cantidad de proyectos de gente de más de 60 años que se presentaron:«Todos estos “viejos inútiles”, de viejos no tienen nada y de inútiles menos. Lo que cuenta es que al final un emprendedor tiene que estar un poco chalado, joven o viejo, porque los gastos son claros, pero los ingresos no tanto».

En relación al prejuicio de que las generaciones más adultas tienen problemas con la digitalización, para Abadía es una verdad a medias. Comenta que tiene nietos y bisnietos, lo que significa que estos últimos han nacido con una tablet y a los 25 la dominarán perfectamente el mundo digital. A las generaciones mayores les va a costar reciclarse y adaptarse, pero la clave es no darse por vencido.

Iñaki Ortega, Consejero asesor en Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación MAPFRE, habla de que en España el aumento de la esperanza de vida ofrece una ventana de oportunidad única para convertir la nueva longevidad en empleo y actividad económica. Así un estudio de 2019 del programa Imparables de Aquarius, que apuesta por los mayores de más de 60 años, constató en 2019 que 1 de cada 3 jubilados quiere emprender un proyecto. Y el informe de referencia GEM (Global Entrepreneurship Monitor) recoge que un sénior emprendiendo no se convierten en una carga financiera, tiene más probabilidades de emplear a personas en sus negocios, muestra más satisfacción personal lo que se traduce en una mejor salud y menos demandas en programas sociales. Esto último responde al concepto importado de Japón, `ikigai´, que se refiere a tener un propósito en la vida, un intangible fundamental para aumentar la productividad y la motivación en el proyecto.

Ortega indica que cada vez son más las investigaciones académicas que demuestran que la productividad no se pierde con la edad y con la disrupción tecnológica. Ya en 2019 investigadores del MIT consiguieron demostrar que la edad de los fundadores de las empresas de más alto crecimiento en USA está más cerca de los 55 que de los 25 años.  

La solución a un problema oculto

Prueba de ello es Enrique Poveda y Consuelo Sánchez, marido y mujer, ambos de 63 años, han impulsado Lifeneedle. El proyecto se generó al enterarse que una amiga enfermera había sufrido un pinchazo accidental. Un problema mundial que ha sido catalogado por la OMS dado que hay más de un millón y medio de muertos todos los años por compartir jeringuillas o por pinchazos accidentales. Poveda comenzó en 2008, en plena crisis económica, a indagar en la historia de las agujas retráctiles. En esencia, al estudiarlas se dio cuenta que todas hacen lo mismo, obedecen a una activación manual del operador. La idea era desarrollar un sistema que esté por encima de el operador lo activase o no y crearon un mecanismo auto-retráctil adaptable a cualquier jeringuilla.

Carlos Poveda cocreador de LifeNeedle

La mecánica nace de un material seco y rígido y un muelle que está comprimido, adherido a la aguja y a lo que llamamos temporizador. Este temporizador se fabrica con un material que están desarrollando con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ese material de uso médico hace que cuando se usa la jeringuilla, se humedece el material y comienza a perder estabilidad, entonces el muelle comprimido está esperando a que la aguja se ablande para que la aguja se retraiga. Es una reacción físico-mecánica, eso hace que sea de uso universal y masivo. Poveda matiza: «Lo que hace grande la invención es su sencillez, además España tiene una responsabilidad histórica porque aquí se crearon las primeras agujas desechables gracias a Manuel Jalón, el inventor de la fregona».

En este momento reciben un apoyo económico de la Comisión Europea. Y han obtenido dos sellos de excelencia por su impacto socioeconómico. El temporizador se lo ofrecen a los fabricantes de jeringuillas, de agujas y de dispositivos médicos, el aporte de esa tecnología incrementa en menos del 5% el coste total de una jeringuilla convencional. Este dispositivo lo que hace es democratizar la seguridad de las jeringuillas, además la carga de plástico de la puntera que tiene el mecanismo Lifeneedle se hace con bioplásticos biodegradables.

Poveda señala que hay mucho talento sénior en el proyecto. Y que están pasando el gusanillo del emprendimiento a sus hijas, porque considera que con los cambios actuales es  mejor empezar a emprender cuanto antes. Este empresario comenta que los emprendedores deben tener un mar de conocimiento, aunque éste tenga un centímetro de profundidad. Inicialmente les corresponde entender y aprender de todo, aunque después puedan contar con un profesional de cada sector. «Se debe apostar más por un segmento de población por el que casi nadie apuesta. Los sénior estamos llamados a formar escuela porque no esperamos que otros lo hagan por nosotros, a veces las mejores ideas mueren porque nadie sale a indagar».  

Pedaleadas de ingenio

Ese no es el caso de Fernando Irujo de 77 años, un navarro del pueblo de Larraga reconoce: «Soy muy inquieto y el día que me levante y no sepa que hacer soy hombre muerto». Ha inventado unas bielas extensibles que incrementan en un 35% la fuerza del pedaleo. El proyecto se inició porque su cuñada tenía polio y usaba triciclos, pero no podía subir con ellos una cuesta. El funcionamiento consiste en que al ser bielas extensibles la parte de adelante se alarga y automáticamente en el otro pedal la biela se acorta, manteniendo el mismo diámetro. Es la ley de la palanca, cuanta más larga es una palanca, menos fuerza hay que hacer.

Fernando Irujo con una bicicleta que tiene colacadas las bielas que ha inventado

La mecánica le viene de familia, «mi abuelo era un herrero adelantado a su tiempo y mi padre era mecánico electricista, de modo que toda mi vida he estado entre hierros», comenta Iriberri. En cuanto a la patente, al principio no veían la idea y le decían que no iba a salir adelante. Un equipo de la startup Custom4.us, liderado por Jon Iriberri, académico de la Unión Ciclista Internacional comparó el rendimiento de las bielas y confirmó su óptimo funcionamiento. Tanto es así que cuando Irujo prueba sus bielas por los caminos de Navarra es capaz de superar al ciclista más joven. Después de 200 años, llama bastante la atención que aparezca esta invención para la bicicleta.

Además esta empresa ha recibido una ayuda cofinanciada al 50% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través del Programa Operativo FEDER 2014-2020 de Navarra y ha recibido un sello de excelencia que avala el producto. No obstante, este emprendedor navarro considera que las instituciones públicas deberían apoyarlos más. «Especialmente porque ahora se está intentando por todos los medios que se ande en bicicleta con el fin de no crear humos. Y la Unión Europea  está preparando Eurovelo, una ruta ciclista que va desde Noruega hasta Portugal y pasa por Pamplona». A esto se une que en todas las ciudades están intentando poner carriles de bicicletas y en las cuestas estas bielas son una ayuda para la gente mayor o para las personas con movilidad reducida. Asimismo este invento aplicado a las bicicletas eléctricas permitirá que recorran muchos kilómetros más antes de parar a recargarlas. Y el ministro Ábalos ha aprobado cinco mil millones para la movilidad, apostando sobre todo por la bicicleta. En resumen, es un invento con gran potencial comercial en el futuro.

Toda su vida Irujo ha sido autónomo y sabe las dificultades que tiene una empresa, pero quedarse a mitad de camino no es una opción para él. Recalca que a su edad la cuestión no es ganar dinero, sino facilitarle la vida a la gente mayor. Recalca que el emprendedor tiene que creer en lo que hace, y la ilusión lo llevará a seguir adelante, a veces no tienes el apoyo que quisieras, pero se debe continuar.

La tenacidad de un pintor

El valor ante los retos es lo que también ha llevado a Ataúlfo Casado con 73 años a emprender. Toda su biografía está marcada por la tenacidad. Su talento como pintor se reveló desde muy joven y lo llevó a convertirse en el copista más joven del Museo del Prado. Su carrera despegó . Pero, con cuarenta años, le diagnosticaron retinosis pigmentaria en una revisión ocular.

Ataúlfo Casado en su estudio

Solo tres días después fue a mirar su reloj y todo se volvió gris. La ceguera había comenzado. Tardó doce años en recuperarse del golpe y volver a pintar. Un 12 de octubre recordó su infancia, a su abuelo, su maestro, cuando ganaba concursos.

Uno de los cuadros realizados por Ataúlfo Casado

La decisión de vender sus cuadros a través de una tienda online ha sido reconocida por los Premios +50 de Generación Savia. Su proyectó online lo inició antes de la pandemia, pero independientemente del momento siempre tuvo claro que amargarse no le llevaría a ningún sitio productivo. Pintar es lo que le hace feliz, y es una felicidad que puede trasmitir a otros.

Caer y saber levantarse

José Manuel de Ben a sus 71 años es un ingeniero de telecomunicaciones sevillano que desde mediados de los 90 empezó a trabajar por su cuenta. Primero ganó el concurso ‘Imparables’ de Aquarius con el proyecto 3D Impact, que planteaba una economía circular con residuo cero. La idea surgió porque conocía la impresión 3D, una tendencia que se irá imponiendo y eso aumentará los residuos plásticos.

José Manuel de Ben durante la celebración de Ìmparables´de Aquarius

La propuesta suponía colocar unos contenedores en las zonas donde había impresión 3D y la reutilización de los residuos. Sin embargo, el proyecto murió con la pandemia. Lejos de desanimarse, durante el confinamiento se le ocurrió otra idea: CoolCooking. Mandan a los clientes recetas saludables y los ingredientes para llevarlas a cabo. De Ben incide en que una cosa importante para emprender es la cultura del fracaso, y la capacidad de reponerte ante un error.

En los próximos años Carlos Molina resalta que los retos para el sénior estarán vinculados a la ‘Gig Economy’, un modelo en el que predominan los ‘freelance’ que dan servicio puntuales a empresas, y la robotización. «Todo esto unido a la prolongación de la esperanza de vida genera la tormenta perfecta», señala Molina. En ese escenario el emprendedor sénior será un referente, porque uno aprende a nadar cuando se ahoga y los mayores están curtidos en mantenerse a flote, ya que las buenas ideas no entienden de edad, sino de oportunidades aprovechadas o perdidas.

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