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«Todo lo que sé de la profesión se lo debo a Raphael»

Antonio AlbertMadrid
Actualizado:10/12/2021 03:35h
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Más que trabajo es frenesí. Toni Acosta tiene pendiente tres estrenos, empieza a rodar la nueva entrega de la saga ‘Padre no hay que uno’, con Santiago Segura, y continúa con la gira teatral de ‘Anfitrión’, que arrasó en el Festival de Mérida. Con su habitual sentido del humor, la actriz tiene una explicación para su éxito: «Me contratan más por mi buen rollo que por mis dotes interpretativas», bromea. «Yo me niego a entregarme a la queja y pongo siempre buena cara. La vida se está poniendo complicada y hay que enfrentarse a ella con buena actitud». Prueba de su humor es el loco podcast ‘El grupo’ que comparte con Silvia Abril: «Me encanta porque hablo sin filtros y esa libertad es una gozada».

Como hija de un camionero que hizo sus pinitos como taxista, la radio es una de sus debilidades. Y más si le permite ayudar a los demás a reírse en estos tiempos amargos: «El humor es una elección. Hay algo en mí innato a la hora de darle la vuelta a todo». Pero lo hace siguiendo el consejo de su padre «con respetito, que el respetito es muy bonito» porque en el actual debate sobre los límites del humor, Toni lo tiene claro: «Yo los tengo.» Y no va a cambiar para contentar a nadie: «Ana Belén me enseñó que lo primero que hay que entender es que no vas a gustar a todos. Lo importante es que te gustes tú. Y aprender a no tomarte en serio». Toni tiene en casa a unos hijos de cuyo criterio se fía mucho: «El mayor tiene 17 años y es muy cinéfilo. Son buenos consejeros porque son sinceros y no tienen pudor. En casa no voy de estrella, allí soy la mamá. Ni siquiera tengo fotos o carteles de mis películas. No hago de actriz con ellos».

Madraza

Ser madre ha sido un factor determinante en su carrera: «Todavía no me he atrevido a rodar fuera. Y siempre miro el tiempo que voy a estar lejos de ellos. Incluso cuando voy de gira, prefiero volver y pasar la noche en casa, pero porque soy yo la que sufre su ausencia». Con el tiempo, a Toni le gustaría que sus hijos la consideraran «imprescindible porque sí, porque les dé la gana. Pero me lo tengo que trabajar». Lo hace creando recuerdos con ellos: «Cuando estoy en casa, estoy de lleno. Nuestra intimidad es nuestra, aunque sea en cosas tan sencillas como sacar el perro. Soy especialista en buscar esos momentos».

Toni siente adoración por el que fuera su suegro: «He tenido muchos maestros en mi vida, pero en la profesión, quien me lo ha enseñado todo es Raphael. Madrugar, la disciplina, cuidarse la voz, la ilusión ante cada proyecto, mantener los nervios antes de salir al escenario como si fuera la primera vez y salir del escenario como si fuera la última… No me lo he podido tatuar porque soy actriz, pero lo llevo conmigo». Pero si le preguntamos a Toni por Raphael como abuelo, lo tiene claro: «Esa palabra no existe», confiesa entre risas. Es lo que tiene ser eterno.

Frente al año que se avecina, tras la crisis, la pandemia, el volcán y mil otras desgracias, le preguntamos a Toni si, ya puestos, en 2022 nos espera el apocalipsis zombi o la invasión alienígena: «Prefiero a los extraterrestres, fíjate. Ya por viajar, me quedo con lo desconocido».

La foto

Palmera se nace, pero también se hace. Al menos, para todos los canarios: «Es algo que solo entendemos nosotros por nuestra insularidad. Eres de una isla, sí, pero eres de todas. Yo soy de Tenerife, pero me duelen todas. Pero les ha pasado a muchas, a Goya Toledo, Kira Miró…» Toni, quien ya tuvo una experiencia con camisetas solidarias tras el cáncer de Pau Donés, el artista que le hizo ver que «el mundo es de los soñadores» cuando ella era camarera de un restaurante mexicano, no quiso quedarse de brazos caídos mientras veía las imágenes del volcán Cumbre Vieja arrasando La Palma: «No quería que fueran donaciones porque mucha gente desconfía. Una camiseta queda como un símbolo. Los guerreros las llevaban debajo de las armaduras, así que con ellas somos un ejército de bondad. Buenafuente hizo la ilustración, Cortefiel se ofreció a fabricarla. Es ‘made in spain’ porque me parecía coherente con la idea. Cuesta 20 euros y todo va íntegro para Cruz Roja. En quince días estaban en tiendas y se han agotado las primeras 5.000. Vamos por la segunda tirada y espero que muchos lo vean como un bonito y solidario regalo de navidad». Por cierto, Toni se ha preocupado de que sus hijos sientan esa conexión con las islas, que descubran sus raíces: «somos gente resiliente, eso nos hace fuertes». Por si fuera poco, Toni es Aries, «tenaz y cabezota, lo pongo todo en lo que hago».

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