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Estos son los retos que enfrentará Pemex con la nueva Gas Bienestar

La compañía no es del todo ajena al negocio de gas LP, pero se centra en otra parte del mercado: en la producción, importación, almacenamiento, transportación y comercialización del energético. Hasta ahora, Pemex es una de las empresas que importa el combustible, principalmente de Estados Unidos, y vende a las empresas distribuidoras, que a su vez comercializan el gas a los clientes residenciales.

“No lo ha hecho, es como un negocio de tortillería y un negocio de tacos; son dos cosas distintas, aunque relacionadas. Este negocio de gas LP involucra muchos temas de logística, la distribución de cilindros, la compra de cilindros, las plantas llenadoras… Nada de eso lo tiene Pemex. Vender al mayoreo y vender al menudeo son dos deportes completamente distintos y aparte requiere muchísima inversión”, dice un analista que no puede ser citado por motivos comerciales.

La nueva empresa, de la que se conocen pocos detalles, tendría como finalidad comercializar cilindros de gas licuado a clientes residenciales, con un foco inicial en la Ciudad de México. Y para ello la estatal Pemex, quien controlaría la compañía, necesitará destinar un gran monto de inversión y una capacidad logística con la que no cuenta hasta ahora.

Esta no es la primera vez en que se da a conocer que Pemex podría incursionar en este mercado, que hasta ahora está completamente en manos de privados. En julio del año pasado, en el plan sectorial de Energía se describió que la estatal estaba considerando la posibilidad de crear una nueva marca para la venta al público de gas LP, de la cual la petrolera no dio más información.

“Un proyecto de este tipo, para que pase de ser una idea a una empresa constituida formalmente, que pueda operar, que pueda disponer de gas para poder operar, con logística de producción y de almacenamiento… yo creo que para que veamos eso falta mucho. Y es probable que se quede como idea”, explica Víctor Gómez Ayala, un analista del sector.

Y, aunque hasta ahora se conocen pocos detalles de la forma en cómo podrá operar la nueva compañía, los analistas del sector ya avizoran que ésta podría significar nuevas pérdidas para la petrolera, que arrastra una inestable situación financiera, toda vez que el foco es comercializar el combustible a precios bajos y en ciertas zonas vulnerables o de bajos recursos económicos.

Los analistas coinciden en que es necesario tomar acciones para hacer el combustible más accesible hacia ciertos sectores de la población, pero dudan que la creación de una nueva compañía pueda suponer la solución.

“No sabemos a qué se refiere con precios justos, pero (para) distribuir hay que invertir y se necesitará recuperar inversiones, cubrir costos y tener rentabilidad y pagar por el precio de mercado del gas LP, que le venda Pemex. Así que no queda claro si el precio justo cubrirá todo esto o habrá “descuentos” o “subsidios” para implementar esta idea”, dice Susana Carzola, una especialista del sector.

Los analistas coinciden en que si la estatal pretende tener una especie de control ficticio sobre los vaivenes en los precios internacionales del combustible, el monto de las pérdidas para la estatal podría ser considerable. En cambio, si el objetivo presidencial es comercializar el combustible sin que la nueva compañía perciba márgenes, como el resto de las empresas del sector, hay una posibilidad en que las pérdidas en las incurran no sean tan significativas.

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