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Pemex: petrolera en picada

La agencia Moody’s, que le quitó el grado de inversión a Pemex el año pasado, considera a la petrolera como el mayor riesgo para la calificación del soberano. Ha advertido que el riesgo de mayor presión a la nota radica en la posibilidad de que el apoyo del gobierno rebase el 1% del PIB.

El gobierno ha decidido reducir la enorme carga fiscal, pero la petrolera no muestra signos de avance. “Este monto de deuda no es atribuible al mal desempeño coyuntural de 2020, sino a la acumulación de déficits financieros pasados, así como de otros pasivos”, señaló el CIEP en un análisis reciente.

El año pasado fue atípico, pero las acciones de Pemex no fueron suficientes para contener la crisis. “El plan de negocios de la empresa le perjudica. (…) Pemex está haciendo lo mejor que puede con las limitaciones de la estrategia de negocios y el balance tan cargado que tiene de la deuda”, dice Nymia Almeida, analista líder de Pemex y Senior Vice President de Moody‘s Investors Service.

A la crisis financiera, se suma que la petrolera no ha cumplido ninguna de sus metas. Primero, canceló el plan de construir dos refinerías para optar solo por una en Dos Bocas, Tabasco, que ya ha rebasado el presupuesto inicial de 8,000 mdd. También redujo su meta de producción de crudo –la más importante en el discurso presidencial– de casi 2.7 millones a dos millones de barriles hacia 2024 y no ha rebasado los 1.7 millones de barriles de producción diaria.

El presidente ha dicho que la decisión de reducir la meta es para mitigar el cambio climático, pero los analistas coinciden en que, antes de esto, la compañía no tenía la planeación ni los recursos suficientes para conseguir tan ambiciosa meta. “No ha entregado sus promesas de producción, por lo menos, de petróleo. Y las promesas que hacen cada vez son menores, o sea, sus objetivos de producción de 2018 a 2020 van disminuyendo, pero ni así está entregando lo que promete”, dice la analista de Moody’s.

La misma situación se ve en refinación. En marzo, el dato más reciente al cierre de este reportaje, Pemex había llevado sus complejos a su uso más alto en casi cuatro años, al procesar 823,000 barriles diarios, pero aún lejos del millón de barriles que había prometido hacia finales de 2019.

Y, ahora, más allá de los apoyos financieros, la administración de extracción morenista ha aprobado dos reformas a la Ley de Hidrocarburos con el fin de reducir la participación privada y fortalecer a la estatal en el mercado de petrolíferos, principalmente, en gasolinas, uno en el que el presidente ha puesto un énfasis mayor.

Los cambios recién entraron en marcha, pero la apuesta por Pemex ya tiene más de dos años y aún no da resultados que hagan pensar que la petrolera no se va a pique.

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