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El ‘vocho’ eléctrico chino y la eterna disputa por el copyright

La presentación de este vehículo encendió nuevamente el debate sobre los derechos de autor en la industria automotriz china, un tema que en las últimas décadas ha dado varios dolores de cabeza a los fabricantes occidentales: las marcas chinas suelen sacar imitaciones de sus modelos pero a precios mucho más bajos.

Basta dar un paseo por cualquiera de las principales ferias del automóvil de China, como las de Beijing o Shanghái, para ver automóviles fabricados por marcas desconocidas que logran provocar una sensación de déjà vu.

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ORA Pengke Mao(Punk Cat)

Cortesía

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Los coches chinos de imitación: ¿son legales?

La industria automotriz china ha experimentado un crecimiento acelerado en las últimas tres décadas. Durante la mayor parte del siglo XX, el país asiático fabricó principalmente vehículos o camiones militares. Aunque había importaciones de vehículos de pasajeros de la Unión Soviética, Japón y otros países, la propiedad privada de vehículos era casi inexistente, en parte debido a las políticas socialistas y en parte por los altos aranceles de importación. En la década de 1980, varias armadoras occidentales, incluidas Volkswagen y Peugeot, comenzaron a fabricar automóviles en China a través de empresas conjuntas -conocidas como joint ventures– con fabricantes locales.

Un factor que aceleró a la industria automotriz china fue el hecho de que los fabricantes locales realmente no se preocuparon por la investigación y el desarrollo, sino que eligieron copiar el diseño de los automóviles occidentales y ofrecerlos a precios mucho más bajos.

“China es muy conocida por su cultura de imitación, desde teléfonos móviles hasta ropa, zapatos y carteras, e incluso arquitectura”, explica Gerardo San Román, director de la consultora Jato. “No es que los chinos carezcan de imaginación para pensar en sus propias ideas: la copia en China se remonta a siglos atrás. Era muy común en el arte y la artesanía tradicionales imitar las obras de un maestro como un método de estudio”.

Durante décadas los fabricantes locales han podido acceder a la tecnología de sus socios occidentales e incluso utilizar sus plataformas una vez que los fabricantes occidentales las jubilan. BAIC Motors, por ejemplo, vende en México un sedán que usa una plataforma que Mercedes-Benz comercializó hace dos décadas.

Pero la delgada línea que divide la transferencia tecnológica de la copia constantemente ha sido motivo de litigios legales entre los fabricantes chinos y los occidentales. A más de un fabricante de automóviles no le ha parecido la idea de que las empresas chinas copien sus automóviles y obtengan beneficios económicos, y han interpuesto demandas por violación a derechos de autos y competencia desleal.

A pesar de las denuncias y las críticas, algunas empresas chinas continúan imitando a los automóviles occidentales. El último es el Punk Cat de ORA Motor. En medio de la indecisión de Volkswagen de resucitar a uno de sus modelos más emblemáticos como un eléctrico -así como lo ha hecho con su combi eléctrica ID Buzz-, la joven marca china ha intentado hacerlo.

Tras la revelación del modelo, la matriz de Volkswagen hizo pública una postura: «Como siempre, verificamos cualquier violación de los derechos de diseño o modelo de utilidad de Volkswagen AG y nos reservamos el derecho de emprender las acciones legales necesarias».

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