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El absurdo error por el que España perdió los huesos de Quevedo… y otros secretos de Villanueva de los Infantes

Manuel P. VillatoroSEGUIR
Actualizado:08/10/2021 10:08h
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Francisco de Quevedo, autor tan mordaz como hiriente en ocasiones –díganselo a Góngora–, exhaló su último aliento el 8 de septiembre de 1645 en el convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes. Eligió este municipio al sureste de Ciudad Real por su belleza y su tranquilidad, y no era para menos. Durante tres siglos, en la región estuvieron convencidos de que sus restos, previamente exhumados, se hallaban en una pequeña caja de madera negra al cuidado de las autoridades locales. Pueden imaginarse la sorpresa cuando, allá por 1930, los expertos constataron que aquellos despojos no se correspondían con los del escritor. Hubo que esperar otros setenta años –hasta 2007– para resolver el enigma y que sus verdaderos huesos volvieran al pueblo que le vio morir…

Miguel Ángel Díaz Brazales recuerda aquella jornada de 2007. «Tuve el privilegio de ser testigo del evento con tan solo diez años. Enterraron de nuevo los huesos». También recuerda ver cómo los expertos sacaban los verdaderos restos de una fosa común excavada en una iglesia cercana: el fin del enigma. «Así conocí la cripta de Santo Tomás, de donde fueron extraídos por el equipo de medicina legal de la Universidad Complutense de Madrid», explica a ABC. Aquella imagen le marcó tanto que, en la actualidad, los enclaves relacionados con el autor de ‘El Buscón’ son un elemento central de la
‘Ruta de los patios’; un evento que roza casi una decena de ediciones y que, en sus palabras, busca poner en valor el patrimonio de Villanueva de los Infantes.

El evento se celebrará este mismo fin de semana en el municipio e incluye charlas históricas, visitas literarias y, en palabras de Díaz –coordinador de la ‘Plataforma Campo de Montiel Histórico – Origen del Quijote‘–, una infinidad de actividades más. «Con la colaboración del Ayuntamiento y la diputación de Ciudad Real intentamos que, quienes decidan acercarse a conocernos, descubran una zona muy rica y con una trayectoria cultural de excepción. Si somos capaces de asumirlo nosotros mismos, y a su vez de reivindicarlo sin complejos, quizás tengamos una oportunidad de dar a conocer la región», desvela. Por aquí han pasado todos los grandes: Cervantes, Jorge Manrique,Lope de Vega… Aunque, tal y como él mismo recuerda, Quevedo cuenta todavía con un halo especial debido a la curiosa historia que atesoraron sus restos.

Lo cierto es que los sucesos no tienen desperdicio. Se remontan al siglo XVII, momento en que Quevedo fue inhumado en la capilla de los Bustos. Allí permanecieron sus restos hasta 1796, cuando fueron mezclados por error con los de otros difuntos. Aquello fue su perdición. El fallo quedó olvidado hasta que, en 1868, y con motivo de la creación de un Panteón Nacional en Madrid, los huesos fueron trasladados hasta la capital en espera de ser enterrados en el nuevo edificio. La urna que los custodiaba volvió una vez más a Villanueva de los Infantes cuando se canceló la construcción. El enésimo viaje. Y allí fue guardada hasta que, en la década de los treinta del siglo siguiente, los expertos informaron de que todo aquello era un pufo.

Los restos de Quevedo no fueron hallados hasta 1995, cuando una serie de obras en la Iglesia Parroquial de San Andrés desvelaron una nueva cripta, la de Santo Tomás. En ella había una suerte de fosa común que albergaba decenas de huesos. Los estudios posteriores descubrieron que algunos de ellos, una decena, se correspondían con los del autor. La cojera que sufría los delató. El resto, como se suele decir, es historia. Historia de Villanueva de los Infantes, donde hoy descansan.

¿En qué consiste esta ruta y por qué aconseja a nuestros lectores hacerla?

La Ruta de los Patios de Villanueva de los Infantes es un conjunto de actividades culturales que gira en torno a la arquitectura singular de la Villa y que emprendió, hace nueve años, la ‘Plataforma Campo de Montiel Origen del Quijote’. Buscábamos poner en valor nuestro acervo material e inmaterial como reivindicación para conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad para la comarca del Campo de Montiel.

A lo largo de estos nueve años y ocho ediciones, salvando la pandemia, este evento cultural se ha consolidado de tal forma que es hoy uno de los principales recursos de turismo histórico y cultural de Castilla-La Mancha. Lo avalan las 10.000 personas que han participado de media cada año en las últimas ediciones.

La Ruta de los Patios aspira a ser mucho más que una visita guiada por nuestro patrimonio. Es un maridaje equilibrado entre historia, cultura y literatura en el marco de la veintena de patios que abren sus puertas cada año, en muchos casos, de forma exclusiva para este fin de semana cercano al 12 de octubre. Podrán encontrar patios de palacios, conventos, casas solariegas, populares y otros espacios de arquitectura singular. Creo que son atractivos de peso para atrevernos a invitar a todos los amantes de nuestra historia a conocer Villanueva de los Infantes de nuestra mano.

Última ruta de los patios

¿Con qué eventos contará?

Dentro de la programación prevista para esta edición octava BIS, ambiciosa para la vuelta desde el año 2019, podrán visitar por franjas horarias todos estos patios a modo de jornada de puertas. En su interior hallarán una breve contextualización del edificio y diferentes dramatizaciones, música en directo y literatura durante unos minutos. Pero, además, dentro de esta programación se recogen también una serie de actividades complementarias como rutas guiadas temáticas sobre historia, arte o arquitectura donde se visitarán diferentes espacios relacionados con cada disciplina.

También encontraremos patios escénicos con representaciones teatrales, zona gastronómica en el antiguo Convento de Santo Domingo con productos artesanales autóctonos u obras de teatro en diferentes edificios históricos.

Todo ello para que el visitante configure la jornada a su gusto. La idea es que se puedan elegir las actividades concretas en las que cada uno quiera participar. Todo un deleite para trasportarnos al Siglo de Oro en uno de los Conjuntos Histórico Artísticos de la Provincia de Ciudad Real que parece haber quedado parado en el tiempo.

¿Cómo nació Villanueva de los Infantes?

Villanueva de los Infantes surge como tal en el año 1421 en el momento en el que el Infante Enrique de Aragón otorga desde Ocaña el privilegio de villazgo a la aldea de La Moraleja, entonces dependiente de Montiel, el día 10 de febrero de ese año.

El desarrollo social y comercial de esta ‘nueva villa’ hará de ella una población próspera a la que Felipe II concederá la capitalidad del Campo de Montiel en el año 1573, alcanzando su máximo apogeo social y cultural en el Siglo de Oro. Precisamente este año conmemoramos el VI centenario de la fundación de la villa, y sobre ello tratarán gran parte de las actividades relacionadas con la Ruta de los Patios, así como las jornadas de historia Tempus Esplendoris creadas para esta efeméride y que se desarrollarán entre el 15 y 17 de octubre en Villanueva de los Infantes, en el marco de una serie de actividades en el Campo de Montiel patrocinados por la Diputación Provincial de Ciudad Real.

Última ruta de los patios

¿Qué importancia tuvo la Orden de Santiago en su alumbramiento y crecimiento?

La Orden de Santiago y su impronta en el Campo de Montiel es uno de los grandes nexos de unión de la comarca. No podemos obviar que Enrique de Aragón era, en el momento de otorgar privilegio a la villa, el Maestre de la Orden de Santiago.

La huella de la Orden de Santiago en los diferentes pueblos del Campo de Montiel, también en Villanueva de los Infantes, es más que evidente. No podemos olvidar que fue la Orden de Santiago quién asumió la reconquista de estos territorios que hoy habitamos.

De hecho, aún podemos encontrarnos en Villanueva de los Infantes el Hospital de Santiago, fundado por la Orden en la primera mitad del siglo XVII, y que ha sido uno de los espacios de la Ruta de los Patios en ediciones anteriores. Pero también la Vicaría de la Orden de Santiago, cuyo patio y caballerizas se abren por primera vez al público en este evento y que, desde el siglo XVIII, es sede del grupo. Así lo atestigua una inscripción de 1749 en su fachada.

Sería imposible negar la gran influencia de esta orden militar en Villanueva de los Infantes tan solo atendiendo a la simbología y heráldica, pues no resulta difícil encontrar la Cruz de Santiago o las veneras entre los más de 250 escudos que se conservan en el casco histórico de la ciudad.

Afirma que, desde esta zona, se enviaron tropas para ayudar a Enrique de Aragón…

No me atrevería a afirmar nada, pues no soy historiador ni estoy cualificado para ello. Lo que sí han publicado expertos que conocen bien Villanueva de los Infantes es que, en el momento en el que se concedió el título de villa a la Moraleja, la situación política era, cuanto menos, convulsa.

Se sucedió durante el asedio de Enrique de Aragón al rey Juan II en el Castillo de Montalbán. El infante se valió de tropas que fueron reclutadas mayoritariamente en territorios pertenecientes a la Orden de Santiago. El ataque resultó fallido. Juan II fue ‘liberado’ con la ayuda de las tropas que provenían de lo que hoy conocemos como Ciudad Real (precisamente por la gracia del rey, quién concedió el título de ciudad en agradecimiento).

¿Cuál es la importancia de los patios y por qué este proyecto se centra en ellos?

Encontrar una villa histórica con un patrimonio como el que atesora Villanueva de los Infantes no es algo sencillo. Y si algo caracteriza su casco histórico es la gran cantidad de patios que, conservados o adaptados, se esconden detrás de sus monumentales fachadas. El fenómeno de la casa-patio se puede apreciar aún en este bello pueblo como reducto de una arquitectura que ya es difícil encontrar, al menos con una presencia tan amplia. El patio es uno de los grandes recursos culturales y turísticos de Villanueva de los Infantes, y nuestra Ruta de los Patios una ocasión perfecta para conocerlos.

Por otro lado, tenemos ante nosotros un gran reto difícil de solventar: la correcta conservación de nuestro patrimonio material. Desde Ruta de los Patios entendemos que, para poder salvaguardar nuestro conjunto histórico debemos conocerlo primero. Ponerlo en valor para que no muera.

Ruta de los patios

Sorprende también la presencia de edificios relacionados con personajes ilustres…

Si hasta ahora hablábamos del patrimonio material, Villanueva de los Infantes y el Campo de Montiel cuentan también con un gran patrimonio inmaterial. Si hablamos de Campo de Montiel nos viene a la mente Francisco de Quevedo, Santo Tomás de Villanueva, Bartolomé Jiménez Patón, Jorge Manrique, Lope de Vega, Yáñez de la Almedina o Miguel de Cervantes, entre otros.

Somos la cuna del primer santo de la Universidad de Alcalá y confesor de Carlos I, Santo Tomás de Villanueva. Estudiaremos el escudo de su casa en nuestra ruta heráldica. Conservamos la Casa de los Estudios, cuyo patio también se abrirá estos próximos días, que fue un antiguo colegio menor en el que impartió clases el humanista Bartolomé Jiménez Patón. El mismo a quién su amigo Lope de Vega dedicaba unos versos, a la vez que inmortalizaba a esta villa: ‘Llámese Villanueva de las musas, y no de los Infantes Villanueva’.

Podríamos imaginar el ambiente creativo que rodeó a Villanueva de los Infantes como un halo de inspiración artística que se respiraba por sus rincones, y que me atrevería a decir que aún se desprende de sus centenarias calles.

Uno de ellos fue Quevedo, ¿cómo es que fue a morir a esta región y cómo fue su fallecimiento?

Por todos es conocido que Quevedo se retiró de la corte a su señorío, en el cercano pueblo de Torre de Juan Abad, a finales del año 1644. El deterioro de su persona y un delicado estado de salud le llevó a pedir auxilio al convento de los dominicos de Villanueva de los Infantes, villa que debió conocer bien.

Se instaló en una celda conventual dominica en abril de 1645, donde escribió sus últimos versos y permaneció al cuidado de los padres dominicos hasta que murió el 8 de septiembre de ese mismo año.

Fue enterrado en la cripta de la familia del Busto en la Iglesia de San Andrés Apostol de Villanueva de los Infantes. Tras superar las vicisitudes de la historia y tres entierros, los restos de Quevedo volvieron a depositarse de manera definitiva en el año 2007 en la misma capilla de origen. Hoy se pueden visitar en la Iglesia de San Andrés.

«No aspiramos a crecer. Aspiramos a vivir, a sobrevivir»

¿Calificaría esta ciudad como uno de los centros olvidados del panorama cultural español?

Más que Villanueva de los Infantes, creo que el gran olvidado es el Campo de Montiel. De la misma forma que Cervantes lo elevó a la universalidad en el prólogo de su obra insignia, el ‘Quijote‘, la actualidad parece haberlo relegado a un plano olvidado.

La gran suerte de Villanueva de los Infantes y Campo de Montiel es que la vida cultural lucha incansablemente por hacerse un hueco y, poco a poco, devolver su nombre al conocimiento popular. Sin embargo, queda mucho camino por andar, tanto desde dentro como desde el exterior.

Quienes decidan acercarse a conocernos, descubrirán una zona muy rica y con una trayectoria cultural de excepción. Si somos capaces de asumirlo nosotros mismos, y a su vez de reivindicarlo sin complejos, quizás tengamos una oportunidad.

¿Por qué hemos obviado la importancia de estos municipios?

Los procesos de industrialización del último siglo han ido diluyendo el nombre de una comarca que, por desgracia, ha quedado apartada por las nuevas vías de comunicación y medios de transporte. Su situación privilegiada como cruce de caminos quedó condenada a desaparecer.

Las fluctuaciones demográficas han conducido a nuestros contemporáneos a las grandes ciudades en busca de oportunidades, lo que ha supuesto una sangría poblacional para nuestros pequeños pueblos.

No aspiramos a crecer. Aspiramos a vivir, a sobrevivir. A alcanzar un grado de sostenibilidad que permita mantener población y, en consecuencia, nos permita seguir al pie del cañón en la lucha por nuestra cultura, nuestra historia y nuestra identidad común.

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